Cuándo dejan de ser solo una cuestión estética y cómo se pueden tratar.
Con la llegada de los días más cálidos empezamos a mostrar nuevamente las piernas y, para muchas personas, también reaparece una preocupación que durante el invierno suele quedar algo escondida: esas pequeñas venitas rojas o azuladas que comenzaron como unas pocas “arañitas” y que con el tiempo pueden multiplicarse o hacerse más visibles.
A veces el motivo de consulta es puramente estético. Otras veces aparecen además sensación de pesadez, cansancio, hinchazón, hormigueo o dolor al final del día. Y aunque solemos utilizar la palabra várices para hablar de cualquier vena visible, no todas son exactamente lo mismo ni requieren necesariamente el mismo abordaje.
Las arañitas vasculares o telangiectasias son pequeñas venas superficiales que pueden verse como ramificaciones rojizas, violáceas o azuladas. Las várices propiamente dichas son venas dilatadas que pueden adquirir un recorrido tortuoso y hacerse más prominentes. En algunos casos forman parte de una insuficiencia venosa, un problema en el que las válvulas de las venas no consiguen favorecer correctamente el retorno de la sangre desde las piernas.
Por eso, antes de pensar únicamente en cómo se ven, conviene entender por qué aparecen y cuándo tiene sentido tratarlas.
Por qué aparecen las várices
Las venas de las piernas tienen que realizar un trabajo considerable para devolver la sangre hacia el corazón, muchas veces en contra de la gravedad. Dentro de ellas existen válvulas que ayudan a impedir que la sangre retroceda.
Cuando esas válvulas dejan de funcionar correctamente, parte de la sangre puede quedar acumulada en las extremidades inferiores. Esto aumenta la presión dentro de las venas y favorece que se dilaten y se vuelvan cada vez más visibles.
No existe una única causa. Hay una fuerte influencia hereditaria, pero también pueden participar factores como embarazo, sobrepeso, sedentarismo, pasar muchas horas de pie, cambios hormonales y determinados hábitos de vida.
Eso explica por qué algunas personas comienzan a notar arañitas muy jóvenes mientras otras pueden pasar gran parte de su vida sin desarrollar prácticamente ninguna.
Las arañitas no siempre significan que exista una enfermedad importante
Ver algunas pequeñas venitas superficiales no significa automáticamente tener una insuficiencia venosa avanzada.
En muchas personas representan principalmente una preocupación estética.
Sin embargo, cuando empiezan a aumentar, aparecen várices de mayor tamaño o se acompañan de síntomas como pesadez, hinchazón, dolor, picazón o cansancio de las piernas, resulta conveniente realizar una valoración médica.
El objetivo no es alarmarse, sino saber exactamente qué estamos tratando.
Una vena visible puede ser únicamente una cuestión estética o formar parte de un problema circulatorio más amplio.
Esa diferencia no debería decidirse simplemente mirando una fotografía en Internet.
La escleroterapia es uno de los tratamientos más utilizados
Entre las opciones para pequeñas várices y arañitas vasculares se encuentra la escleroterapia, un procedimiento médico mínimamente invasivo.
Consiste en introducir mediante una aguja fina una sustancia esclerosante dentro de la vena que se quiere tratar. Esa sustancia provoca una reacción controlada en la pared venosa que hace que el vaso termine cerrándose y, progresivamente, deje de ser visible.
El organismo redirige entonces la circulación hacia venas sanas.
No se trata de “extraer” la vena ni de realizar una cirugía convencional.
En Piel Sana, en Montevideo, éste es precisamente el tratamiento que utilizan para las várices: aplican escleroterapia mediante inyecciones con agujas finas sobre las venas consideradas patológicas. Según la información de la clínica, los cambios pueden comenzar a observarse desde las primeras sesiones, aunque la cantidad total depende de la extensión de las várices y de la respuesta de cada paciente.
Duele?
Una de las dudas más habituales tiene que ver con el dolor.
La escleroterapia utiliza agujas finas y, en general, es un procedimiento bien tolerado. Puede sentirse la entrada de la aguja, una pequeña molestia o cierta sensación local dependiendo de la zona y de la sensibilidad de cada persona.
No debería confundirse “mínimamente invasivo” con completamente imperceptible, pero tampoco estamos hablando de una intervención quirúrgica mayor.
En Piel Sana señalan que habitualmente los pacientes pueden continuar prácticamente con sus actividades después de cada sesión. También pueden aparecer pequeños puntos rojizos, leve inflamación o algún hematoma que generalmente se reabsorbe con el paso de los días.
No todas las várices desaparecen en una única sesión
Es importante manejar bien las expectativas.
Una pierna con numerosas arañitas o várices no suele resolverse de una sola vez.
El medicamento utilizado durante la escleroterapia tiene cantidades máximas que pueden administrarse por sesión y, por eso, el tratamiento suele realizarse progresivamente. En Piel Sana trabajan con intervalos aproximados de entre 21 y 30 días entre sesiones y determinan la cantidad necesaria después de evaluar cada caso.
Esto también permite observar cómo responde el organismo antes de continuar con otras zonas.
El objetivo no debería ser hacer todo rápidamente, sino hacerlo de manera segura.
Después del tratamiento hay algunos cuidados sencillos
Aunque normalmente se puede retomar la rutina, hay algunas precauciones.
Después de una sesión se suele recomendar evitar ese mismo día el ejercicio de alto impacto para las piernas, los masajes intensos y determinados procedimientos con aparatología sobre la zona tratada.
También es especialmente importante evitar la exposición solar cuando aparecen hematomas.
La razón es estética: exponer un moretón al sol puede aumentar el riesgo de que quede una pigmentación más persistente.
Por eso muchas personas prefieren comenzar estos tratamientos durante otoño o invierno, cuando resulta más fácil mantener las piernas protegidas y existe tiempo suficiente para completar las sesiones antes de los meses de mayor exposición.
Eso no significa que la escleroterapia esté automáticamente prohibida durante el verano. La decisión depende de la valoración profesional y de la posibilidad de cumplir correctamente las indicaciones posteriores.
Hay que usar medias de compresión?
Depende de cada caso.
Las medias de compresión pueden favorecer el retorno venoso y aliviar síntomas como pesadez o cansancio en determinadas personas.
No necesariamente todas deberán utilizarlas después de cada tratamiento.
En Piel Sana explican que su uso no es obligatorio de manera general, aunque puede recomendarse porque contribuye a mejorar el retorno venoso y la sensación al final del día. Si hace falta algún tipo particular de compresión o vendaje, se indica según la evolución individual.
Comprar una media compresiva por cuenta propia sin conocer la graduación adecuada tampoco es lo ideal.
Las várices pueden volver?
Sí, y este punto es muy importante.
Tratar una várice concreta no elimina la predisposición de una persona a desarrollar nuevas venas dilatadas.
La insuficiencia venosa es un proceso crónico y puede seguir evolucionando con los años. Por eso, aunque las venas tratadas respondan bien, con el tiempo pueden aparecer otras.
Eso no significa que el tratamiento haya fallado.
Significa que estamos frente a una condición que necesita seguimiento y cuidado a largo plazo.
Mantener un peso adecuado, moverse regularmente, evitar períodos excesivamente prolongados sin mover las piernas y seguir las recomendaciones médicas puede ayudar a controlar su evolución.
En algunos casos también pueden realizarse sesiones de mantenimiento con el tiempo.
Caminar es uno de los hábitos más simples para favorecer la circulación
El movimiento de los músculos de las piernas funciona como una especie de bomba que ayuda al retorno venoso.
Por eso caminar regularmente es una herramienta sencilla y útil.
No hace falta transformarlo en un entrenamiento intenso.
Levantarse durante jornadas largas de trabajo, caminar algunos minutos, mover los tobillos y evitar permanecer inmóvil muchas horas son pequeños hábitos que pueden favorecer la circulación.
Si el trabajo obliga a estar de pie, alternar posiciones y realizar pequeños movimientos también puede ser beneficioso.
El cuerpo está diseñado para moverse.
Las venas de las piernas lo agradecen especialmente.
Cruzar las piernas no es la verdadera causa de las várices
Entre las creencias populares aparece frecuentemente la idea de que cruzar las piernas provoca várices.
No existe evidencia sólida para considerar ese hábito una causa directa.
La predisposición genética, el funcionamiento de las válvulas venosas, el embarazo, la edad y otros factores tienen un peso mucho mayor.
Eso no significa que permanecer muchas horas en exactamente la misma posición sea ideal. Lo importante es interrumpir el sedentarismo y mover las piernas periódicamente.
No hace falta vivir preocupados por cómo nos sentamos.
Hace falta movernos más.
El embarazo es una situación particular
Durante el embarazo pueden aparecer o empeorar las várices debido a cambios hormonales, aumento del volumen sanguíneo y mayor presión sobre el sistema venoso.
En ese período el enfoque suele ser conservador.
En Piel Sana no realizan el tratamiento de várices mediante escleroterapia durante el embarazo ni durante la lactancia. En esas etapas puede realizarse una consulta para recibir recomendaciones destinadas a mejorar la circulación y valorar posteriormente cuándo es adecuado comenzar o retomar el tratamiento.
Además, algunas várices relacionadas con el embarazo pueden mejorar parcialmente después del parto, por lo que resulta razonable esperar y observar su evolución antes de decidir determinados procedimientos.
Hay síntomas que no deberían tratarse como un simple problema estético
Una cosa es consultar porque nos incomodan unas pequeñas arañitas visibles.
Otra muy diferente es presentar una pierna que de pronto se hincha mucho, se vuelve dolorosa, caliente o cambia de color.
También merecen valoración médica las úlceras que no cicatrizan, los cambios importantes en la piel alrededor de los tobillos, el sangrado de una várice o síntomas que progresan rápidamente.
La insuficiencia venosa puede presentar complicaciones y existen además otros problemas circulatorios que pueden producir síntomas similares.
Cuando aparece un cambio brusco, especialmente si afecta principalmente una sola pierna, no corresponde esperar a una consulta estética.
Hay que consultar.
Una consulta permite decidir si la escleroterapia es adecuada
No existe un tratamiento universal para todas las várices.
La escleroterapia tiene indicaciones muy claras y resulta especialmente utilizada en venas superficiales y arañitas vasculares. Las várices de mayor tamaño o los cuadros venosos más complejos pueden necesitar otros estudios o procedimientos.
Por eso una consulta previa es fundamental.
Hay que observar las piernas, conocer los síntomas, antecedentes personales y familiares, medicamentos utilizados y valorar si existe una insuficiencia venosa que requiera un abordaje diferente.
El objetivo no es simplemente hacer desaparecer una vena visible.
Es hacerlo sin perder de vista la salud circulatoria.
Piel Sana: tratamiento de várices en Montevideo
Para quienes buscan tratar arañitas vasculares o várices en Uruguay, Piel Sana ofrece en su clínica de Buceo un tratamiento médico mediante escleroterapia.
El procedimiento consiste en aplicar mediante una aguja fina un medicamento esclerosante directamente sobre las venas a tratar. La cantidad de sesiones se adapta a cada paciente y suelen espaciarse aproximadamente entre 21 y 30 días. Según la clínica, el tratamiento permite continuar con prácticamente todas las actividades habituales después de cada sesión, siguiendo las recomendaciones posteriores.
Piel Sana también plantea el tratamiento desde una perspectiva de seguimiento: las várices pueden volver a aparecer porque la insuficiencia venosa puede ser crónica, por lo que además del resultado estético resulta importante mantener hábitos que favorezcan la circulación y realizar controles cuando sea necesario.
Si esas pequeñas venitas comenzaron a multiplicarse o las piernas se sienten pesadas al final del día, quizá sea un buen momento para dejar de mirarlas únicamente como algo que queremos esconder.
A veces una consulta alcanza para saber si estamos simplemente frente a una preocupación estética o si las piernas están intentando decirnos algo más.
Y cuando el tratamiento está indicado, la escleroterapia puede ofrecer una opción mínimamente invasiva para mejorar tanto el aspecto como, en determinados pacientes, algunos de los síntomas asociados.