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Día Mundial de la Salud Sexual: cómo prevenir las infecciones de transmisión sexual.

Hablar de salud sexual sigue siendo incómodo para muchas personas. Podemos conversar con bastante naturalidad sobre colesterol, presión arterial o dolor de espalda, pero cuando entran en escena el VIH, la sífilis, la gonorrea o el virus del papiloma humano, todavía aparecen silencios, vergüenza y una sensación de que son problemas que les ocurren a otros.

Ese tabú tiene consecuencias.

Una persona puede tener una infección de transmisión sexual durante semanas, meses o incluso más tiempo sin notar nada diferente. Puede sentirse perfectamente bien, mantener relaciones sexuales y transmitirla sin saberlo.

La Organización Mundial de la Salud estima que cada día se adquieren más de un millón de infecciones de transmisión sexual curables entre personas de 15 a 49 años, y señala que la mayoría son asintomáticas. Entre las cuatro ITS curables de mayor incidencia se encuentran clamidia, gonorrea, sífilis y tricomoniasis.

Por eso la prevención moderna va bastante más allá de “usar preservativo si no conocemos a la otra persona”.

Incluye barreras utilizadas correctamente, vacunación, pruebas cuando corresponden, diagnóstico y tratamiento temprano, comunicación con las parejas y, frente al VIH, herramientas adicionales como la profilaxis preexposición y postexposición.

Y parte de una idea que debería resultar mucho menos incómoda: cuidar la salud sexual es simplemente cuidar la salud.

Una ITS no siempre produce una señal que podamos reconocer

Existe una imagen bastante instalada de las infecciones sexuales: secreciones anormales, lesiones genitales, ardor al orinar o dolor.

Esos síntomas pueden aparecer.

Pero también puede no aparecer ninguno.

Clamidia, gonorrea, sífilis, VIH y VPH pueden transcurrir durante determinados períodos sin manifestaciones evidentes. Por eso esperar a “sentir algo raro” antes de hacerse una prueba no es una estrategia demasiado segura.

El Ministerio de Salud Pública de Uruguay recuerda que los estudios diagnósticos permiten detectar infecciones aun antes de que aparezcan síntomas y acceder al tratamiento oportunamente. En el país existen pruebas rápidas de VIH y sífilis disponibles en todos los servicios de salud, cuyos resultados iniciales pueden obtenerse en aproximadamente 15 a 20 minutos.

Esto cambia una idea importante.

Hacerse un test no significa necesariamente que haya ocurrido algo grave ni que desconfiemos de nuestra pareja.

Puede formar parte del cuidado habitual de una persona sexualmente activa.

El preservativo sigue siendo una de las herramientas más importantes

Después de décadas de campañas, puede parecer que ya no hay demasiado que decir sobre el preservativo.

Sin embargo, sigue siendo necesario.

Cuando se utiliza de manera correcta y sistemática, reduce considerablemente la transmisión de infecciones que se propagan mediante fluidos corporales, entre ellas VIH, gonorrea y clamidia. La OMS lo considera uno de los métodos más eficaces disponibles para prevenir ITS cuando se utiliza correctamente.

En Uruguay, el MSP recomienda utilizarlo durante toda la relación sexual, ya sea vaginal, anal u oral, y cambiarlo entre diferentes prácticas sexuales. También recuerda revisar la fecha de vencimiento, conservarlo en un lugar adecuado y no reutilizarlo.

Hay además un detalle práctico que puede evitar roturas: con preservativos de látex, los lubricantes deben ser compatibles con ese material. El MSP aconseja lubricantes a base de agua y desaconseja aceites o vaselina.

No es un detalle menor.

La prevención depende tanto de tener un preservativo como de utilizarlo adecuadamente.

El preservativo reduce el riesgo, pero no protege exactamente igual frente a todas las ITS

Otra confusión frecuente consiste en pensar que su protección es absoluta.

No lo es.

El preservativo protege especialmente bien frente a infecciones transmitidas fundamentalmente por semen, secreciones vaginales o sangre cuando cubre correctamente la zona de contacto.

Pero algunas ITS también pueden transmitirse mediante contacto directo entre piel y lesiones que quedan fuera del área cubierta.

Es el caso del herpes genital, el VPH y algunas lesiones de sífilis.

Los CDC explican que la protección frente a estas infecciones puede ser menor porque la transmisión puede ocurrir a través de zonas de piel no cubiertas por el preservativo.

Eso no significa que utilizarlo sea inútil frente a ellas.

Reduce oportunidades de exposición.

Simplemente no elimina el riesgo completamente.

Y precisamente por eso existen estrategias adicionales, como vacunarse frente al VPH.

El sexo oral también puede transmitir infecciones

A veces se habla de “relaciones sexuales” pensando únicamente en penetración vaginal o anal.

Las infecciones no utilizan esa definición.

Gonorrea, sífilis, herpes, VPH y otras infecciones pueden transmitirse mediante determinadas prácticas de sexo oral.

Por eso las recomendaciones internacionales incluyen métodos de barrera también durante estas prácticas. Dependiendo de la situación, pueden utilizarse preservativos o barreras bucales.

Una infección en la garganta tampoco tiene que producir síntomas claros.

Esto tiene importancia, por ejemplo, con gonorrea o clamidia, porque el lugar del cuerpo que debe analizarse depende también de las prácticas sexuales.

Una prueba de orina no necesariamente detectará una infección localizada exclusivamente en la garganta o el recto.

Por eso, cuando se consulta para realizar estudios, tiene sentido explicar con normalidad qué prácticas hubo. No se trata de dar detalles por curiosidad: esa información puede determinar qué muestra necesita analizarse.

Tener una pareja estable tampoco sustituye automáticamente las pruebas

Una relación mutuamente monógama entre dos personas que conocen su estado respecto de las ITS puede reducir considerablemente el riesgo.

Pero “estar de novio”, casado o en pareja no constituye por sí mismo un análisis clínico.

Muchas infecciones pueden haber sido adquiridas antes de comenzar la relación y permanecer asintomáticas.

Por eso, cuando comienza una nueva relación y se plantea dejar de utilizar preservativo, una conversación sobre pruebas puede tener mucho más sentido que confiar únicamente en si alguien parece sano.

No es una acusación.

Es información compartida.

La confianza emocional y conocer el estado de salud son cosas diferentes.

Uruguay tiene hoy una razón adicional para hablar de sífilis

La sífilis no pertenece al pasado.

En junio de 2026, el Ministerio de Salud Pública informó que mantiene una tendencia creciente en Uruguay y en la región. Hasta la semana epidemiológica 23 de este año se habían registrado 3.669 notificaciones, frente a 2.618 en el mismo período de 2025. Parte del aumento de notificaciones también debe analizarse en el contexto de un fortalecimiento del diagnóstico y la vigilancia, pero la tendencia preocupa a las autoridades sanitarias.

La sífilis es causada por una bacteria y puede curarse con antibióticos.

El problema es dejarla sin diagnosticar.

Puede comenzar con una lesión que no duele y desaparecer aparentemente por sí sola. Eso no significa que la infección se haya ido. Sin tratamiento puede permanecer durante años y, en etapas avanzadas, afectar diferentes órganos, incluido el sistema nervioso y cardiovascular.

Durante el embarazo adquiere además especial importancia porque puede transmitirse al bebé y ocasionar complicaciones graves.

La buena noticia es que existe una prueba rápida y un tratamiento eficaz.

El gran obstáculo muchas veces es que la persona no sabe que está infectada.

Clamidia y gonorrea también pueden afectar la fertilidad

En algunas personas estas infecciones producen dolor, secreciones o ardor.

En otras pasan desapercibidas.

Cuando afectan el aparato reproductor femenino y ascienden hacia el útero y las trompas pueden provocar enfermedad inflamatoria pélvica. Con el tiempo, el daño puede aumentar el riesgo de infertilidad o embarazo ectópico.

La OMS considera a gonorrea y clamidia causas importantes de enfermedad inflamatoria pélvica e infertilidad femenina.

Esto ayuda a entender por qué diagnosticar una ITS aunque no duela sigue siendo importante.

Una infección silenciosa no equivale a una infección inofensiva.

También existe una preocupación creciente con la gonorrea por la aparición de resistencia a antibióticos. La OMS la identifica como uno de los principales desafíos actuales en el control de las ITS.

Eso vuelve todavía menos recomendable automedicarse ante síntomas genitales.

Tomar un antibiótico que sobró de otra infección, utilizar la medicación de una pareja o tratarse basándose únicamente en lo que encontramos en internet puede dificultar el diagnóstico y contribuir al problema de resistencia.

VPH: una infección extremadamente frecuente que también puede prevenirse

El virus del papiloma humano merece una conversación diferente porque en la enorme mayoría de los casos el organismo controla la infección sin que llegue a producir una enfermedad grave.

Pero algunos tipos de VPH llamados de alto riesgo pueden persistir y favorecer el desarrollo de lesiones precancerosas y cáncer.

La relación más conocida es con el cáncer de cuello uterino, aunque también puede participar en cánceres de ano, pene, vulva, vagina y región orofaríngea.

La OMS estima que el VPH está asociado con más de 311.000 muertes por cáncer de cuello uterino cada año en el mundo.

Y aquí tenemos una de las herramientas preventivas más importantes que existen: la vacuna.

Uruguay incorporó en abril de 2026 una nueva vacuna contra el VPH dentro de su estrategia nacional. El MSP informa que actualmente es gratuita en vacunatorios del país, está indicada para todas las personas entre los 11 y los 26 años y, a partir de los 27, puede evaluarse según riesgo individual.

La vacunación funciona mejor antes de haber estado expuesto al virus, razón por la cual se prioriza en edades tempranas.

Eso tampoco significa que una persona adulta deba decidir por sí misma que “ya es tarde”. Según edad, antecedentes y esquema previo, puede existir una indicación que conviene consultar.

Vacunarse no elimina la necesidad de controles

La vacuna contra el VPH previene infecciones por tipos importantes del virus, pero no sustituye los programas de detección del cáncer de cuello uterino.

En Uruguay, las estrategias actuales combinan vacunación con PAP y test de VPH según edad, antecedentes y estado vacunal.

Esto es importante porque prevención primaria y detección precoz no son lo mismo.

La vacuna intenta evitar determinadas infecciones.

Los controles buscan detectar cambios o presencia de virus de alto riesgo antes de que evolucionen a un cáncer.

Una herramienta complementa a la otra.

También existe vacuna contra la hepatitis B

No todas las personas piensan en hepatitis cuando hablan de salud sexual.

Sin embargo, el virus de la hepatitis B puede transmitirse mediante sangre y fluidos corporales, incluida la vía sexual.

A diferencia de muchas otras ITS virales, contamos desde hace décadas con una vacuna muy eficaz.

En Uruguay, la hepatitis B está incorporada al esquema nacional de vacunación desde la infancia dentro de la vacuna hexavalente.

Quien no conoce su estado de vacunación o nació en un contexto donde no recibió el esquema completo puede consultar si necesita completarlo.

Vacunación y salud sexual muchas veces se presentan como conversaciones separadas.

No deberían.

Una prueba no sirve exactamente igual al día siguiente de una exposición

Después de una relación sin protección puede aparecer una urgencia comprensible:

“Me hago todos los análisis mañana y me saco la duda”.

El problema es que las pruebas tienen períodos ventana.

Entre el momento en que una persona adquiere una infección y el momento en que un método diagnóstico puede detectarla con suficiente fiabilidad puede existir un intervalo.

Ese período no es idéntico para VIH, sífilis, gonorrea, clamidia o hepatitis. Tampoco todos los laboratorios utilizan exactamente el mismo tipo de prueba.

Por eso no conviene buscar en internet una única regla como “a los siete días ya podés saber todo”.

Después de una exposición de riesgo, lo más útil es consultar y explicar cuándo ocurrió y qué tipo de exposición hubo. El equipo de salud puede decidir qué estudiar inmediatamente y qué prueba deberá repetirse posteriormente.

Hacerse un análisis demasiado pronto e interpretar un resultado negativo como definitivo puede dar una falsa tranquilidad.

Si hubo una posible exposición al VIH, existe una ventana en la que se puede actuar

Aquí el tiempo sí importa especialmente.

La profilaxis postexposición, conocida como PEP o PPE, utiliza medicamentos antirretrovirales después de una posible exposición al VIH con el objetivo de prevenir la infección.

No es una pastilla para tomar libremente cada vez que surge una duda.

Necesita una evaluación del tipo de exposición y debe iniciarse con rapidez.

El MSP uruguayo indica que, ante una relación sin preservativo o una rotura del preservativo con riesgo de exposición al VIH, existe profilaxis postexposición y se debe consultar al servicio de salud cuanto antes, dentro de las primeras horas posteriores al episodio.

Por eso, frente a una exposición reciente importante, no tiene demasiado sentido esperar varios días para “ver si aparecen síntomas”.

La consulta debe hacerse inmediatamente.

Para personas con exposiciones frecuentes existe otra herramienta: PrEP

La profilaxis preexposición o PrEP funciona al revés: se administra antes de que ocurra una exposición, en personas VIH negativas que presentan un riesgo aumentado de adquirir el virus.

Uruguay la contempla dentro de sus estrategias de prevención para personas con determinadas situaciones de mayor exposición.

Es una de las grandes transformaciones de la prevención del VIH.

Pero conviene entender perfectamente su límite.

La PrEP previene el VIH. No previene sífilis, gonorrea, clamidia, VPH ni otras ITS.

El MSP recomienda por eso integrarla con preservativos, pruebas periódicas y vacunación cuando corresponda.

La prevención no tiene por qué depender de una única herramienta.

Puede construirse por capas.

Y existe otro dato fundamental sobre el VIH: indetectable es intransmisible

Durante mucho tiempo, el VIH estuvo rodeado de un miedo que sobrevivió incluso a los enormes avances del tratamiento.

Hoy existe un hecho científico que cambió esa realidad.

Una persona que vive con VIH, recibe correctamente tratamiento antirretroviral y mantiene una carga viral indetectable no transmite el VIH por vía sexual.

Es el principio conocido como I=I: indetectable es igual a intransmisible.

El Ministerio de Salud Pública de Uruguay lo incorpora expresamente dentro de sus recomendaciones y estrategias de prevención.

Los CDC también señalan que una persona en tratamiento con carga viral indetectable sostenida tiene riesgo cero de transmitir el VIH a sus parejas sexuales.

Esta información importa por dos motivos.

Porque el tratamiento protege la salud de quien vive con VIH.

Y porque combate uno de los estigmas que más daño han provocado alrededor de esta infección.

Los anticonceptivos no sustituyen al preservativo frente a las ITS

Una persona puede utilizar pastillas anticonceptivas, DIU, implantes, inyectables u otro método muy eficaz para prevenir un embarazo.

Eso no significa que esté protegida frente a una ITS.

Son objetivos diferentes.

Los métodos anticonceptivos hormonales y los dispositivos intrauterinos no crean una barrera frente a microorganismos transmitidos sexualmente.

Por eso se habla de doble protección cuando se combina un método eficaz para prevenir embarazos con preservativo para disminuir el riesgo de ITS.

Esta diferencia puede parecer obvia, pero sigue siendo una fuente habitual de confusión, especialmente cuando una pareja decide retirar el preservativo una vez que comienza otro método anticonceptivo.

Antes de hacerlo, el tema de las ITS también debería formar parte de la conversación.

Los juguetes sexuales también forman parte de la prevención

Algunos microorganismos pueden transmitirse mediante juguetes sexuales compartidos cuando quedan restos de fluidos corporales.

La prevención en este caso depende del tipo de juguete y material.

Puede utilizarse un preservativo sobre determinados juguetes y cambiarlo cuando se comparte entre personas o se cambia de una práctica a otra. Además, deben limpiarse siguiendo las indicaciones específicas del fabricante, porque no todos los materiales pueden desinfectarse de la misma manera.

No hace falta convertir la sexualidad en un procedimiento estéril.

Simplemente reconocer que las superficies que entran en contacto con mucosas y fluidos también pueden participar en la transmisión.

Lavarse después de tener relaciones no previene una ITS

Éste es otro mito frecuente.

Ducharse, lavarse los genitales, orinar después de una relación o utilizar productos íntimos no elimina una infección que ya fue transmitida.

Orinar después del sexo puede ser una recomendación útil en algunas personas con tendencia a determinadas infecciones urinarias, pero una infección urinaria y una ITS no son lo mismo.

Tampoco conviene introducir jabones, antisépticos o duchas vaginales intentando “desinfectar” después de una exposición.

No existe una limpieza doméstica capaz de eliminar VIH, sífilis, gonorrea o clamidia una vez producida la transmisión.

En algunos casos, productos agresivos pueden además irritar las mucosas.

La prevención necesita ocurrir antes o, en situaciones específicas como el VIH, mediante estrategias médicas postexposición.

Una relación sexual de riesgo tampoco requiere entrar en pánico

Puede ocurrir una rotura del preservativo.

Puede haber una relación sin protección que después genera preocupación.

Puede aparecer un diagnóstico en una pareja.

La reacción útil no es la culpa.

Es actuar.

Consultar lo antes posible permite valorar si corresponde PEP para VIH, cuándo realizar estudios para distintas ITS y si existe alguna otra medida específica.

También es importante comunicar un diagnóstico a las parejas sexuales recientes para que puedan recibir evaluación y tratamiento cuando corresponda.

La OMS considera el manejo de las parejas una parte fundamental para interrumpir cadenas de transmisión y evitar reinfecciones.

Tratar solamente a una persona mientras su pareja mantiene la misma infección puede terminar en una nueva transmisión.

No todo síntoma genital es una ITS

La otra cara del miedo es interpretar cualquier cambio como una infección sexual.

Ardor, picazón, flujo diferente, irritación o lesiones pueden deberse a numerosas causas.

Candidiasis, dermatitis, infecciones urinarias, irritación por productos, alteraciones de la microbiota vaginal y otros problemas pueden producir síntomas similares.

Mirar fotografías en internet rara vez resuelve la duda.

Tampoco resulta prudente comenzar antibióticos, antimicóticos o antivirales sin saber qué estamos tratando.

Cuando aparece una secreción nueva, lesión, úlcera, dolor pélvico, ardor al orinar, verrugas, sangrado fuera de lo habitual o síntomas persistentes, tiene sentido consultar.

Y recordar que la ausencia de síntomas tampoco descarta una ITS.

La salud sexual no debería construirse alrededor del miedo

Gran parte de las campañas antiguas de prevención utilizaban el miedo como herramienta.

Enfermedad.

Muerte.

Culpa.

Personas “de riesgo”.

Hoy sabemos que ese enfoque puede aumentar el estigma y alejar justamente a quienes necesitan hacerse una prueba.

Es más útil hablar de situaciones o prácticas con mayor exposición, no de personas buenas, malas, responsables o irresponsables.

Cualquiera que tenga actividad sexual puede adquirir una ITS.

Tener muchas parejas puede aumentar oportunidades de exposición, pero una única relación sin protección también puede ser suficiente.

Y nadie puede saber si otra persona tiene una infección solamente por su aspecto, profesión, edad o manera de vivir.

La prevención funciona mejor cuando podemos hablar del tema sin convertirlo en un juicio moral.

Cuidarse también significa poder hablarlo

Quizás uno de los elementos más olvidados de la salud sexual sea la conversación previa.

Usamos preservativo?

Cuándo fue la última vez que nos hicimos pruebas?

Tenemos vacunación contra VPH y hepatitis B?

Hay alguna infección que la otra persona necesite conocer?

Queremos dejar de usar preservativo y sabemos ambos nuestro estado?

Estas conversaciones pueden resultar poco espontáneas al principio.

Pero probablemente sean bastante menos incómodas que descubrir una infección meses después y preguntarnos por qué nunca hablamos del tema.

La comunicación no reemplaza al preservativo ni a los análisis.

Permite tomar decisiones informadas.

En Uruguay, hacerse una prueba puede ser bastante más sencillo de lo que imaginamos

El MSP informa que los tests rápidos de VIH y sífilis están disponibles en todos los servicios de salud y pueden ofrecer un resultado inicial en unos 15 a 20 minutos. Los estudios de hepatitis B y C también existen, aunque generalmente requieren análisis de laboratorio, y la detección de VPH sigue indicaciones específicas según edad y antecedentes.

En el subsector público estos tests son gratuitos y en el privado tienen un costo bajo según la información oficial.

Eso vuelve difícil justificar que el miedo al resultado sea nuestra única estrategia.

Un diagnóstico temprano permite tratar muchas ITS completamente.

Y en aquellas que no tienen cura, como el VIH, los tratamientos actuales pueden ofrecer una vida larga y saludable y evitar la transmisión sexual cuando se consigue y mantiene una carga viral indetectable.

Saber cambia lo que podemos hacer.

La mejor prevención no es una única decisión

La salud sexual no se resume en “usar preservativo” ni en “hacerse un análisis una vez al año”.

Es una combinación que cambia según la persona y el momento.

Puede incluir preservativos y lubricante.

Vacunación.

Pruebas.

Tratamiento de una ITS y de las parejas cuando corresponde.

PrEP frente al VIH en personas que pueden beneficiarse de ella.

PEP después de determinadas exposiciones recientes.

Controles ginecológicos y detección de VPH según las recomendaciones vigentes.

Y algo bastante menos médico, pero igualmente importante: poder preguntar y hablar sin vergüenza.

El objetivo tampoco debería ser eliminar todo riesgo de nuestra vida íntima, porque prácticamente ninguna actividad humana funciona así.

Se trata de conocer cuáles son los riesgos que sí podemos reducir y utilizar las herramientas que tenemos.

Muchas de ellas son extremadamente eficaces.

El problema es que solo funcionan cuando las usamos.

Cada 4 de septiembre, el Día Mundial de la Salud Sexual ofrece una oportunidad para volver a hablar del tema. Pero la prevención no necesita una fecha especial.

Puede empezar cualquier día con algo tan sencillo como un preservativo, una vacuna pendiente, una conversación o una prueba que venimos postergando.

Y quizá el cambio más importante sea dejar de entender esas decisiones como una señal de miedo.

Son exactamente lo contrario.

Son una forma de vivir la sexualidad con más información, más tranquilidad y más cuidado hacia nosotros mismos y hacia quienes compartimos nuestra intimidad.

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