Cómo afecta la manicura permanente a las uñas.
La manicura permanente promete uñas impecables por semanas, pero no es un procedimiento inocuo. De hecho, el uso frecuente puede causar desde reacciones alérgicas hasta daños estructurales en las uñas y la piel. A continuación, se presentan los riesgos más importantes y recomendaciones para cuidarte.
1- Reacciones alérgicas por acrilatos
Los esmaltes permanentes y los adhesivos para extensiones de pestañas contienen acrilatos, sustancias irritantes y alergénicas. Su uso puede provocar dermatitis de contacto, eccema, enrojecimiento, picor, hinchazón o ardor. Estas reacciones, a veces tardías, pueden aparecer lejos del lugar de aplicación, lo que dificulta identificar la causa.
Las personas con antecedentes alérgicos –como polen, pelo de animal, alimentos– tienen mayor riesgo de sensibilización.
-Además, una alergia a acrilatos puede impedir el uso futuro de adhesivos médicos o prótesis que contienen los mismos compuestos.
2- Fragilidad y rotura de la uña
La capa superficial de la uña puede perder grosor y resistencia después de sesiones repetidas de manicura permanente:
-El limado frecuente y los endurecedores rígidos secan y debilitan la uña.
-Resultan uñas más frágiles, propensas a romperse, agrietarse o descamarse.
-Pueden aparecer manchas, cambios en la coloración y pérdida de brillo natural.
3- Infecciones bacterianas y micóticas
Mantener la uña cubierta y con poca ventilación favorece el desarrollo de infecciones por hongos o bacterias. Estas pueden quedar ocultas bajo el esmalte y manifestarse sólo al removerlo
4- Onicólisis: separación de la uña
La onicólisis es una afección consistente en la separación de la lámina ungueal de su base. Puede ser causada por la manipulación brusca, el limado excesivo o la acumulación de humedad y residuos.
En casos leves suele mejorar con descanso, pero en situaciones graves puede afectar permanentemente la estructura de la uña.
5- Daño cutáneo y riesgo a la piel
-El quitaesmalte, generalmente con acetona, puede secar e irritar las uñas y la zona periungueal.
-La exposición a lámparas de luz UV para secar el esmalte acelera el envejecimiento de la piel y aumenta el riesgo de manchas y cáncer cutáneo, especialmente con uso frecuente.
Recomendaciones para reducir riesgos
-Acudir a centros con productos certificados y buena higiene.
-Profesionales deben usar guantes, mascarillas y esterilizar herramientas
-No cortar ni arrancar cutículas; sólo empujarlas suavemente
-Alternar con esmaltes “eco” libres de tolueno, formaldehído y ftalatos
-En casa, evitar remover el esmalte de forma brusca y no limar excediendo el nivel necesario.
-Proteger la piel con bloqueador SPF 30+ antes de usar la lámpara UV.
-Alternar sesiones con descansos de al menos 2–4 semanas para permitir que la uña se regenere.
-Mantener las uñas hidratadas, usar cremas o aceites en cutículas y reducir exposición a químicos domésticos con guantes
Conviene evitarlo?
Si bien no está prohibido, los cuidados son esenciales. Evitá hacerse manicura permanente de forma continua, y si tenés uñas débiles o antecedentes de alergias o condiciones cutáneas, consultá con un dermatólogo. El descanso entre sesiones y el uso responsable disminuyen sustancialmente los riesgos.