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Cómo ayudar a tu bebé a eliminar los gases (guía simple y segura).

Los gases son muy comunes en los primeros meses y, aunque suelen ser pasajeros, pueden incomodar mucho a tu bebé y a toda la familia. La buena noticia: con algunas rutinas suaves podés aliviar esa molestia y favorecer una digestión más tranquila.

Por qué se acumulan los gases

  • Sistema digestivo inmaduro: todavía está “aprendiendo” a procesar la leche.
  • Aire tragado durante la toma: un agarre superficial o un flujo muy rápido de la tetina favorecen que entre aire.
  • Posturas prolongadas: permanecer mucho tiempo acostado boca arriba puede dificultar la expulsión.

Cómo reconocer que tu bebé necesita ayuda

  • Se arquea, encoge las piernas hacia el abdomen o está irritable después de comer.
  • Abdomen tenso o distendido, y dificultad para conciliar el sueño.
  • Llanto que mejora al expulsar un gas o al eructar.

Técnicas que podés aplicar (paso a paso)

1- Pausas para eructar

Hacé pausas durante la toma (cada 5–10 minutos si es biberón; entre un pecho y otro si es lactancia).

Probá estas posturas:

  • Sobre tu hombro, con la cabeza bien sostenida; palmadas o presiones muy suaves en la espalda.
  • Sentado en tu regazo, tronco levemente inclinado hacia adelante, sosteniendo el mentón con tu mano.
  • Boca abajo sobre tu antebrazo (posición del “tigre”), con movimientos lentos.

2- Masaje abdominal suave

Con las manos tibias, hacé movimientos circulares en sentido de las agujas del reloj alrededor del ombligo durante 3–5 minutos. Sumá “bicicleta” con las piernas y flexión suave de rodillas hacia el abdomen (3–5 repeticiones), sin forzar.

3- Movimiento y calor moderado

El porteo vertical, una caminata corta por la casa o un baño tibio pueden relajar y estimular la motilidad intestinal. Evitá el calor excesivo.

4- Posturas que ayudan

    • Tummy time supervisado (boca abajo sobre una superficie firme y segura, por periodos cortos y repetidos cada día).
    • Elevar ligeramente el torso después de comer (en brazos o en un nido aprobado), sin dejarlo en posiciones inseguras.

    5- Ajustes durante la alimentación

    • Lactancia: revisá el agarre y alterná pechos; si hay duda, consultá con una asesora de lactancia.
    • Biberón: verificá el tamaño de la tetina (flujo demasiado rápido = más aire). Evitá agitar en exceso; si lo hacés, dejá que suban las burbujas antes de ofrecer.

    Mantené el biberón inclinado para que la tetina siempre tenga leche.

    6- Rutina calma

    Un ambiente tranquilo, luz tenue y ruido blanco suave pueden reducir el llanto y la deglución de aire. Establecé horarios predecibles sin obsesionarte con el reloj: observá señales de hambre y sueño.

    Lo que conviene evitar

    • Remedios caseros sin indicación profesional.
    • Masajes intensos o presión fuerte en el abdomen.
    • Cambios frecuentes de fórmula sin valoración pediátrica.
    • Sobrealimentar “por si llora de hambre”: a veces es pura incomodidad por gas.

    Cuándo consultar al pediatra

    • Fiebre, vómitos verdosos, sangre en heces o diarrea persistente.
    • Abdomen muy distendido y duro, dificultad para respirar o letargo.
    • Rechazo sostenido del alimento, pobre ganancia de peso.
    • Llanto inconsolable por horas a pesar de todas las medidas.

    Ante cualquier duda, la evaluación profesional es clave para descartar otras causas.

    Cuidarte también te ayuda a cuidar

    Descansar por turnos cuando sea posible, pedir apoyo y recordar que esta etapa pasa. Tu calma se transmite: respirá profundo, andá de a poco y celebrá cada pequeño alivio.

    Conclusión

    Con pausas para eructar, masajes suaves, posturas adecuadas y ajustes simples en la alimentación, la mayoría de los bebés logra expulsar gases con más facilidad y dormir mejor. Si aparecen señales de alarma o la molestia no cede, consultá con el pediatra para recibir indicaciones personalizadas.

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