Tiempo de lectura:2 Minutos

Técnicas para empezar a correr sin cansarse (y disfrutar en el proceso).

Comenzar a correr puede parecer intimidante, especialmente cuando sentimos el cansancio golpeando antes de tiempo. La buena noticia es que con algunos ajustes simples en técnica, ritmo y hábitos podemos prolongar la energía y convertir el running en un placer diario.

1- Arranca despacio y progresivamente

No intentes correr rápido de entrada. Comenzar a baja intensidad ayuda a calentar el cuerpo, evita lesiones y genera motivación. Puedes aplicar el método de alternar caminar cinco minutos con uno o dos de carrera, y luego incrementar gradualmente esos períodos.

2- Ritmo conversacional

Seleccioná un ritmo que te permita hablar sin agotarte. Si no podés mantener una breve conversación, significa que vas demasiado rápido. Esto fortalece tu sistema aeróbico sin poner en riesgo tu cuerpo.

3- Técnica y postura adecuadas

-Postura: cuerpo erguido con ligera inclinación desde los tobillos, mirada al frente, hombros relajados y brazos doblados a 90°.

-Pisada: aterriza con antepié o mediopié, no con talón. Esto reduce el impacto en rodillas y caderas.

-Zancada: optá por pasos más cortos y frecuentes (aproximadamente 180 por minuto) para economizar energía.

4- Suelo y calzado

-Preferí superficies acolchonadas como césped o tierra para reducir el impacto.

-Si entrenás para una carrera por asfalto, combiná salidas en asfalto con otras en césped para acostumbrar a tu cuerpo y ahorrar articulaciones.

-Invertí en zapatillas adecuadas: que se ajusten a tu tipo de pisada y tengan buena amortiguación. Cambiarlas tras 700–800 km.

5- Calentamiento y recuperación

-Antes de arrancar, hacé movilidad dinámica: zancadas, skipping, movimientos de tobillo y rodilla.

-Estiramientos suaves al finalizar para ayudar a la recuperación y prevenir rigidez.

6- Alimentación e hidratación

-Comé una comida rica en carbohidratos 1,5–2 horas antes de correr (por ejemplo, un yogur con fruta).

-Mantenete hidratado: tomá agua antes, durante (a sorbos) y después de la carrera. Para sesiones largas, sumá bebidas con electrolitos.

7- Ejercicios de fuerza y propiocepción

Fortalecé glúteos, core, pies y tobillos. Incorporá ejercicios como «toe yoga» (separar los dedos), estabilidad lumbopélvica y entrenamientos de equilibrio. Esto mejora tu técnica, estabilidad y reduce lesiones.

8- Descanso y recuperación integral

Dormir 7–8 horas es esencial para reparar músculos y sistema nervioso. Además, realizá descansos activos, automasajes o baños de contraste para mejorar la circulación y aliviar tensiones.

9- Motivación en compañía

Correr con alguien o con música/podcasts distrae la mente, aumenta la motivación y hace que el esfuerzo se sienta más llevadero.

10- Planifica con objetivos

Diseñá un plan semanal equilibrado: días de entrenamiento, fuerza y descanso. Establecé metas alcanzables a corto plazo para mantener la motivación.

Recomendación extra para bienestar integral

Además del aspecto físico, el bienestar emocional es clave. Desconectá del celular mientras corrés o compartís tiempo valioso. Aprovechá ese momento para conectar con tu cuerpo, encontrarte con tus pensamientos o disfrutar de la naturaleza. Convertí cada carrera en un acto de autocuidado real: físico, mental y estético.

Anterior Alcohol y sexo
Próximo Protector térmico
Cerrar