5 tips para mejorar tu rutina de limpieza facial.
Sabías que la piel tiene memoria? A veces, después de un día largo de trabajo, da pereza limpiar el rostro, y pensamos que por un solo día no pasará nada. Pero si esto se vuelve costumbre, la piel nos pasará factura tarde o temprano.
Con el tiempo, la piel del rostro pierde brillo, textura uniforme y vitalidad.
Limpiar nuestro rostro no solo elimina células muertas, sino también la suciedad que se adhiere diariamente por el simple hecho de estar en contacto con el ambiente exterior. Existen distintas rutinas de limpieza facial que podés seguir, y acá te dejamos al menos cinco consejos para incorporar a tu rutina diaria.
1- Dedicá tiempo a tu rostro
Para tener una piel más radiante, basta con dedicarle unos minutos al día. Una limpieza profunda y la aplicación de productos adecuados puede hacer una gran diferencia.
2- Desmaquillate antes de dormir
Durante la noche, las células faciales se regeneran. Si dejás capas de maquillaje en la piel, estas forman una barrera que impide el proceso natural de renovación, obstruyendo los poros y favoreciendo la aparición de manchas y líneas de expresión.
3- Lavá el rostro dos veces al día
Es fundamental comenzar el día con una buena limpieza facial. A veces, pueden quedar residuos de maquillaje de la noche anterior o exceso de sebo producido mientras dormíamos. Al finalizar el día, irse a dormir con el rostro limpio es igual de importante. Usar agua micelar con un algodón es una opción suave y efectiva.
4- Exfoliación semanal
Imaginá tu piel cubierta por una capa de células muertas, contaminación y grasa. Así, es difícil que cualquier tratamiento penetre. Con una exfoliación semanal (una o dos veces), tu piel queda receptiva y lista para absorber mejor cualquier hidratante o tratamiento que apliques. Recordá consultar con tu dermatólogo para elegir el tipo de exfoliante adecuado para tu piel.
5- Usá un tónico
El tónico no reemplaza al limpiador, pero es ideal para finalizar la rutina. Ayuda a remover residuos que hayan quedado, refresca la piel y colabora en restablecer su pH natural. También prepara la piel para que absorba mejor los productos que se apliquen después. Aplicalo con un algodón, haciendo suaves masajes circulares.
Incorporá estos consejos a tu rutina diaria para mantener una piel limpia, sana y luminosa. Tu piel te lo va a agradecer.
Por más información Estética Patricia Bertoche