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Que no se ve: por qué está tan infradiagnosticado.

La sequedad ocular (también llamada “ojo seco”) es una afección mucho más común de lo que solemos pensar, pero muchas veces pasa desapercibida. Muchas personas conviven con molestias, irritación o visión fatigada y no lo conectan con un problema de salud real. Esto genera que se retrase la atención, se prolongue el malestar y, en algunos casos, se agrave hasta convertirse en una molestia crónica que limita actividades cotidianas.

Por qué no se diagnostica a tiempo?

Hay varios motivos que contribuyen a que esta condición no reciba la atención que merece:

  • Los síntomas pueden parecer leves o normales: sensación de arenilla, picor ocasional, irritación al estar mucho tiempo frente a la pantalla, párpados cansados. Como no generan “dolor fuerte”, muchas personas no lo comunican al médico.
  • Falta de conciencia del propio paciente: creer que “es normal que mis ojos estén secos” o “es por usar lentes de contacto” y no ver más allá.
  • Evaluación incompleta o rutina: en muchas consultas oftalmológicas o médicas generales la sequedad ocular no se investiga de forma sistemática o mediante pruebas específicas.
  • Creer que sólo afecta a personas mayores: si bien es más frecuente con la edad, también aparece en jóvenes, sobre todo si pasan muchas horas con pantallas, tienen ambiente seco, usan lentes de contacto o viven en ciudades con contaminación.
  • Subestimación de su impacto: incluso la sequedad ocular leve puede influir en la calidad de vida, pero al no valorarse como “grave” suele dejarse pasar.

Qué pasa cuando se retrasa el diagnóstico?

Cuando la sequedad ocular no se trata o se demora mucho, puede desencadenar efectos que superan la simple molestia:

  • Agravamiento de la irritación, enrojecimiento, sensación constante de arenilla o cuerpo extraño.
  • Fatiga visual, dificultad para leer o mantener la atención en pantallas, visión borrosa momentánea.
  • Limitaciones en la realización de tareas cotidianas: alguien puede reducir su uso de maquillaje, de conducción nocturna, o evitar ambientes con aire acondicionado o calefacción fuerte.
  • En casos más severos, alteraciones en la salud de la córnea y la superficie ocular, lo que puede requerir tratamientos más complejos.

Cuáles son los síntomas que deberías vigilar?

  • Sensación de arenilla o cuerpo extraño en el ojo.
  • Sequedad, picor o quemazón frecuente, que empeora al final del día.
  • Enrojecimiento ocular persistente o intermitente.
  • Visión borrosa transitoria o que mejora al parpadear.
  • Molestias al estar en ambientes con aire acondicionado, calefacción, pantallas o al usar lentes de contacto.
  • Fatiga ocular, necesidad de cerrar los ojos, sensación de “ojo cansado”.

Factores que aumentan el riesgo de ojo seco

  • Uso prolongado de pantallas digitales, lo que reduce el parpadeo y favorece evaporación de la lágrima.
  • Ambientes secos, con calefacción o aire acondicionado, baja humedad ambiental.
  • Lentes de contacto o cosméticos que irritan la superficie ocular.
  • Cirugías oculares previas, enfermedades crónicas como diabetes, uso de ciertos medicamentos que reducen la lágrima.
  • Edad avanzada, cambios hormonales, factores de contaminación ambiental.

Qué podés hacer si sospechás que tenés sequedad ocular?

  • No lo ignores: comentales a tu oftalmólogo o médico de confianza los síntomas habituales, aunque parezcan “normales”.
  • Pedí que te evalúen la calidad de la lágrima, la frecuencia del parpadeo, la superficie ocular y que te midan parámetros que puedan reflejar este problema.
  • Adoptá medidas de autocuidado: descansos regulares ante pantallas (por ejemplo cada 20 minutos mirar algo a distancia), evitar ambientes con excesiva calefacción/aire acondicionado, usar lágrimas artificiales si es necesario, proteger los ojos del viento y el sol.
  • Revisá y ajustá el uso de lentes de contacto o productos cosméticos que puedan estar irritando la superficie ocular.
  • Si el diagnóstico confirma ojo seco, seguí el plan que te indique el profesional: puede incluir lubricantes oculares, tratamiento para las glándulas de los párpados, ajustes de ambiente, entre otros.

Conclusión

La sequedad ocular es una condición real, muchas veces subestimada, que puede afectar tu confort, tu visión y tu calidad de vida. Reconocer los síntomas, no normalizar las molestias y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre un tratamiento sencillo o una complicación prolongada. Si detectás señales, buscá atención, porque tus ojos bien cuidados también contribuyen a tu bienestar general.

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