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Electroestimulación TENS/EMS: realmente funciona para el dolor?.

El dolor de espalda después de pasar horas frente a la computadora, una molestia cervical que aparece al final del día, una rodilla que viene dando señales desde hace tiempo o esa sensación de tensión muscular después de determinados esfuerzos son situaciones bastante comunes. Cuando la molestia se repite, también es lógico buscar alternativas que permitan aliviarla en casa sin tener que recurrir inmediatamente a un analgésico cada vez que aparece.

Entre esas opciones están los electroestimuladores TENS/EMS, pequeños dispositivos que hace años se utilizan en fisioterapia y que hoy pueden comprarse para uso doméstico por precios bastante más accesibles que antes.

Su funcionamiento parece más sofisticado de lo que realmente es. Se colocan pequeños electrodos adhesivos sobre la piel y el aparato envía impulsos eléctricos de intensidad regulable. Dependiendo del modo seleccionado, esos impulsos pueden dirigirse principalmente a estimular nervios con el objetivo de modular la percepción del dolor —TENS— o provocar contracciones musculares —EMS—.

Pero conviene hacer una distinción desde el comienzo: un electroestimulador puede ser una herramienta complementaria para determinadas molestias, pero no diagnostica por qué algo duele, no corrige por sí solo una lesión y tampoco sustituye automáticamente a la fisioterapia, el ejercicio o un tratamiento médico cuando son necesarios.

Bien utilizado, puede tener su lugar.

TENS y EMS parecen lo mismo, pero buscan cosas diferentes

Muchos aparatos domésticos reúnen ambos sistemas dentro del mismo dispositivo y eso puede generar cierta confusión.

TENS significa estimulación nerviosa eléctrica transcutánea. Utiliza una corriente de baja intensidad aplicada a través de electrodos sobre la piel con un objetivo principalmente analgésico. La sensación suele describirse como hormigueo o pequeños impulsos y, utilizada correctamente, no debería resultar dolorosa.

No se conoce un único mecanismo capaz de explicar todo su efecto. Se considera que la estimulación puede interferir temporalmente con determinadas señales relacionadas con el dolor y participar también en mecanismos propios de modulación analgésica del organismo.

El EMS, por otra parte, estimula el músculo de manera más directa. La corriente provoca contracciones visibles, de modo que la sensación es diferente. Este tipo de electroestimulación se utiliza en distintos contextos de rehabilitación y acondicionamiento muscular.

Son dos objetivos diferentes dentro de una misma familia tecnológica.

Una persona que tiene dolor no necesariamente necesita provocar grandes contracciones musculares, y alguien que utiliza electroestimulación como parte de una rehabilitación muscular puede requerir parámetros completamente diferentes de quien simplemente busca aliviar temporalmente una molestia.

Por eso los numerosos programas que incluyen estos equipos no deberían interpretarse como una colección de “tratamientos” distintos. Son combinaciones de frecuencias, patrones e intensidades que modifican la sensación y el tipo de estimulación.

TENS realmente alivia el dolor?

Aquí hay una respuesta interesante porque durante años los estudios sobre TENS arrojaron resultados bastante dispares.

Una de las revisiones más grandes publicadas hasta el momento analizó 381 ensayos clínicos aleatorizados con más de 24.000 participantes y encontró evidencia de certeza moderada de que, durante o inmediatamente después de aplicar TENS, la intensidad del dolor era menor que con un tratamiento placebo. Los efectos adversos comunicados fueron generalmente leves.

Eso da respaldo a su utilización como herramienta analgésica.

Pero hay una segunda parte que no deberíamos ocultar.

Cuando se analiza una enfermedad concreta, el resultado puede ser bastante menos contundente. Una revisión realizada para informar las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre dolor lumbar crónico primario, por ejemplo, encontró una reducción inmediata pequeña y de relevancia clínica dudosa, con evidencia de muy baja certeza para varios de los resultados estudiados.

No hay contradicción.

El dolor no es una única enfermedad.

Una técnica puede producir alivio temporal en determinadas personas y situaciones sin convertirse por eso en una solución eficaz para todas las causas de dolor lumbar, cervical, articular o neuropático.

El NHS británico lo explica de una forma bastante razonable: TENS puede proporcionar alivio temporal de algunos dolores agudos y crónicos, pero no funciona para todo el mundo.

Ésa probablemente sea la expectativa correcta.

Aliviar el síntoma no significa solucionar la causa

Imaginemos que una persona pasa diez horas al día sentada, apenas realiza actividad física y comienza a tener molestias recurrentes en la zona lumbar.

Puede colocarse un TENS y sentir alivio.

Perfecto.

Pero al día siguiente las condiciones que favorecieron esa molestia siguen exactamente allí.

En determinados cuadros puede hacer falta fortalecer musculatura, recuperar movilidad, modificar gradualmente cargas, mejorar la ergonomía, cambiar hábitos o tratar una lesión específica. En otros puede existir un problema completamente diferente que necesita diagnóstico.

La electroestimulación no debería convertirse entonces en una manera de silenciar repetidamente una señal que no entendemos.

Es especialmente importante consultar cuando el dolor aparece de forma intensa sin una causa clara, empeora progresivamente, persiste durante semanas o viene acompañado por debilidad, pérdida de sensibilidad, fiebre, traumatismo importante, problemas para controlar esfínteres u otros síntomas fuera de lo habitual.

Para una contractura conocida o una molestia que ya fue evaluada, el escenario es otro.

Ahí un dispositivo doméstico puede integrarse mucho mejor como complemento.

Y el EMS realmente fortalece los músculos?

Sí puede producir estímulos capaces de generar adaptaciones musculares, aunque nuevamente conviene alejarse de las promesas comerciales exageradas.

Una revisión sistemática sobre electroestimulación en adultos sanos encontró aumentos de fuerza en los estudios incluidos, aunque los protocolos eran muy heterogéneos y no se pudo establecer una combinación óptima de intensidad, frecuencia o duración. Tampoco se observaron necesariamente mejoras equivalentes en todas las medidas funcionales.

En ámbitos hospitalarios y de rehabilitación, donde algunas personas no pueden activar adecuadamente determinados músculos o permanecen inmovilizadas, la estimulación neuromuscular puede tener un papel todavía más claro. Un metaanálisis con adultos hospitalizados encontró efectos favorables, aunque modestos, sobre fuerza, tamaño muscular y algunas medidas funcionales.

Lo que no deberíamos concluir es que colocar cuatro electrodos mientras miramos televisión reemplaza un programa de ejercicio.

La estimulación eléctrica puede provocar una contracción.

El entrenamiento convencional aporta, además, coordinación, control motor, estabilidad, movimiento articular, adaptación cardiovascular y muchas otras respuestas que un pequeño aparato no reproduce.

Puede complementar.

No necesita competir.

Tampoco es una solución demostrada para las agujetas después de entrenar

Aquí aparece otra utilización muy promocionada: terminar el gimnasio, conectar el electroestimulador y acelerar la recuperación muscular.

La evidencia es bastante menos convincente.

Una revisión sistemática y metaanálisis sobre estimulación eléctrica para el dolor muscular de aparición tardía —las conocidas agujetas o DOMS— no encontró evidencia suficiente de que prevenga o trate eficazmente este dolor ni de que acelere la recuperación en atletas o adultos no entrenados. La calidad de la evidencia disponible era baja o muy baja.

Esto no impide que alguien disfrute la sensación de un programa suave después del ejercicio.

Simplemente no deberíamos presentarlo como un método científicamente demostrado para recuperar el músculo más rápidamente.

Un equipo doméstico interesante: el AUVON TENS/EMS 3 en 1

Entre los dispositivos que se comercializan actualmente encontramos el AUVON TENS/EMS/Masaje 3 en 1, que es precisamente el modelo seleccionado por El País Escaparate en la nota que dio origen a este artículo.

El equipo combina TENS, EMS y programas de masaje dentro de un dispositivo pequeño. Su ficha actual indica 24 modos preprogramados y 20 niveles de intensidad, además de dos canales independientes. Esto último permite colocar electrodos en dos zonas y configurar intensidades diferentes en cada canal. La batería recargable ofrece, según el fabricante, hasta unas diez horas de funcionamiento y el tiempo de sesión puede ajustarse hasta un máximo de 90 minutos.

Incluye además 12 electrodos adhesivos y utiliza conexiones estándar de 2 mm, algo práctico cuando llega el momento de reemplazar las almohadillas.

Quien quiera consultar directamente el modelo puede verlo aquí:

AUVON TENS/EMS/Masaje Electroestimulador muscular Amazon

La disponibilidad y el precio pueden cambiar. Al momento de revisar la publicación, el modelo seguía disponible en Amazon España y correspondía al ASIN B08NDHX59H.

Más importante que la cantidad de programas, sin embargo, es aprender a utilizar correctamente los que realmente necesitamos.

Veinte niveles no significan que haya que llegar al veinte

Cuando alguien compra uno de estos aparatos puede aparecer una lógica bastante humana: si cinco se siente, diez debe funcionar mejor y veinte debería funcionar todavía más.

No necesariamente.

En TENS suele buscarse una sensación clara y fuerte, pero confortable y no dolorosa. La intensidad adecuada depende de la persona, del programa y de la zona.

Con EMS ocurre algo diferente porque buscamos una contracción muscular, pero tampoco tiene sentido subir la potencia hasta provocar dolor.

Una intensidad excesiva puede resultar desagradable y hacer que abandonemos la sesión antes de tiempo.

El NHS recomienda que TENS produzca una sensación fuerte pero cómoda, no dolor. También aconseja consultar a un profesional si existen dudas sobre dónde colocar los electrodos.

La primera utilización debería ser precisamente eso: una prueba.

Empezar bajo.

Aumentar gradualmente.

Entender la sensación.

Y no competir con la pantalla del dispositivo.

Dónde se colocan los electrodos también importa

Los parches adhesivos son la vía por la que llega la estimulación a la piel.

No deberían colocarse aleatoriamente.

En un dolor muscular conocido suelen situarse alrededor de la zona afectada siguiendo las recomendaciones del fabricante o de un fisioterapeuta. No es necesario colocarlos exactamente encima del punto doloroso para que exista estimulación.

La piel debe estar limpia y seca para conseguir una buena adhesión.

También conviene revisar los electrodos con el uso. Cuando el gel pierde capacidad de adherencia, se despegan o empiezan a distribuir mal la corriente, la sensación puede volverse incómoda.

Hay zonas donde directamente no deben utilizarse.

El NHS desaconseja TENS sobre piel irritada, lesionada, infectada o con sensibilidad reducida; tampoco recomienda colocarlo sobre ojos, boca o cuello, ni atravesar el pecho colocando electrodos delante y detrás simultáneamente. No debe utilizarse mientras se conduce, se manejan máquinas, se duerme o se está dentro del baño o la ducha.

El manual del modelo AUVON añade advertencias semejantes y prohíbe, entre otras ubicaciones, cabeza, cara, garganta, áreas inflamadas o infectadas y zonas donde la sensibilidad cutánea está alterada.

No es un aparato para experimentar colocando electrodos en cualquier lugar.

Marcapasos, embarazo y epilepsia: hay situaciones donde no corresponde improvisar

Los dispositivos eléctricos tienen contraindicaciones que deben respetarse.

Las recomendaciones del NHS indican no utilizar TENS en personas con marcapasos salvo indicación profesional, ni en quienes tienen epilepsia o durante el embarazo a menos que un médico o profesional cualificado lo haya indicado.

El manual del AUVON utilizado como referencia es incluso más restrictivo: contraindica su empleo en usuarios con desfibriladores implantables, marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, determinadas enfermedades cardíacas y epilepsia, entre otras situaciones.

Por eso, si existe una enfermedad cardiovascular, un dispositivo implantado, un trastorno neurológico, embarazo, una operación reciente u otra condición médica relevante, la pregunta no debería ser “¿qué programa pongo?”.

Primero corresponde saber si el aparato es adecuado.

También hay que suspender la aplicación si los electrodos producen irritación, enrojecimiento intenso o picazón persistente.

Cervicales: cuidado con interpretar demasiado literalmente el nombre

Muchos electroestimuladores se promocionan para molestias “cervicales”, pero eso no significa que los electrodos deban colocarse directamente en la parte anterior o lateral del cuello.

De hecho, el NHS indica expresamente no aplicar TENS sobre el cuello, y los manuales de estos dispositivos contienen advertencias específicas para la región de la garganta.

Una molestia que sentimos como cervical puede involucrar musculatura de hombros, trapecio y parte superior de la espalda, y allí la colocación de electrodos puede ser diferente.

Si no sabemos dónde situarlos, especialmente cerca del cuello, es preferible pedir una indicación a un fisioterapeuta antes que copiar una imagen cualquiera de internet.

Una buena colocación importa tanto como el programa seleccionado.

Puede utilizarse para ciática?

Éste es otro término que aparece frecuentemente en la publicidad de TENS.

La ciática describe dolor relacionado con irritación o compromiso del nervio ciático, generalmente con síntomas que pueden extenderse desde la zona lumbar o glútea hacia la pierna.

Un TENS puede reducir temporalmente la percepción de dolor en algunas personas, pero no elimina una hernia de disco, no descomprime una raíz nerviosa y no trata automáticamente la causa de la ciática.

Si alguien presenta dolor que baja por la pierna por primera vez, pérdida de fuerza, adormecimiento importante o síntomas progresivos, merece una evaluación.

Utilizar un dispositivo para soportar el dolor durante meses sin saber qué lo origina no es el mejor uso de la tecnología.

La gran ventaja es que permite probar una estrategia no farmacológica

Una característica atractiva de TENS es precisamente que no necesita administrar un medicamento para producir su efecto.

Eso puede ser útil para personas que buscan complementar otras estrategias de control del dolor o reducir la necesidad de recurrir constantemente a medidas farmacológicas, siempre dentro de un plan razonable.

Pero “no farmacológico” tampoco significa “sin ninguna precaución”.

Un dispositivo eléctrico puede utilizarse mal.

Y que se venda directamente al consumidor no significa que cualquier dolor sea apto para autotratamiento.

Lo interesante es tenerlo como una opción más.

Calor en algunos cuadros.

Movimiento y ejercicio.

Tratamiento fisioterapéutico cuando corresponde.

Medicación si está indicada.

Cambios en actividad o ergonomía.

Y, dentro de ese conjunto, electroestimulación para quien realmente obtiene alivio con ella.

Vale la pena tener uno en casa?

Depende de para qué lo queremos.

Si esperamos comprar un aparato de unos pocos centímetros y solucionar definitivamente un dolor lumbar crónico que arrastramos desde hace años, probablemente la expectativa sea demasiado alta.

Si pensamos que por usar EMS vamos a desarrollar musculatura sin entrenar, también.

Pero si ya conocemos la causa de determinadas molestias, queremos probar una alternativa no farmacológica para obtener alivio temporal o necesitamos electroestimulación dentro de un programa de rehabilitación correctamente orientado, estos dispositivos pueden ser prácticos.

Son pequeños, reutilizables y permiten regular la estimulación en función de la tolerancia.

Además, la evidencia global sobre TENS sugiere que existe un efecto analgésico inmediato en muchos contextos, aunque la magnitud y utilidad real dependen considerablemente del tipo de dolor y de cada persona.

Ese matiz es importante.

Un tratamiento no necesita funcionar en el 100% de las personas para ser útil.

Tampoco hace falta convertirlo en milagroso porque a alguien le haya funcionado muy bien.

Una herramienta pequeña, con expectativas razonables

Quizás la mejor manera de entender un electroestimulador doméstico sea quitarle los extremos.

No es un juguete.

Tampoco una máquina capaz de solucionar cualquier problema muscular.

Es una tecnología conocida desde hace décadas, que aplica impulsos eléctricos mediante electrodos sobre la piel y que puede utilizarse con objetivos diferentes según se seleccione TENS o EMS.

El TENS puede proporcionar alivio temporal del dolor en algunas personas.

El EMS puede provocar contracciones musculares y tener utilidad dentro de determinados programas de fortalecimiento o rehabilitación.

Y algunos equipos modernos, como el AUVON 3 en 1, permiten reunir ambas funciones en un dispositivo compacto con suficiente capacidad de regulación como para adaptarse a distintas situaciones.

Lo verdaderamente importante viene después de comprarlo.

Saber qué queremos tratar.

Entender qué modo estamos utilizando.

No confundir más intensidad con mejores resultados.

Colocar correctamente los electrodos.

Respetar las contraindicaciones.

Y reconocer cuándo el dolor necesita algo bastante más importante que presionar un botón.

Porque aliviar una molestia desde casa puede ser muy útil.

Pero entender por qué apareció sigue siendo todavía más importante.

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