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Un estudio demuestra que correr maratones no causa daños cardíacos a largo plazo.

Correr maratones siempre estuvo rodeado de dudas y mitos, especialmente en relación con el corazón. Durante años, se pensó que someter al cuerpo a esfuerzos tan extremos podía generar daños cardiovasculares a largo plazo. Sin embargo, la evidencia científica más reciente cambia ese enfoque y aporta un mensaje mucho más claro y tranquilizador.

Un estudio de largo plazo demostró que correr maratones no provoca daños cardíacos permanentes, al menos en corredores aficionados bien entrenados. Esto no significa que sea una actividad sin exigencia, pero sí que, realizada correctamente, no representa el riesgo que muchas veces se cree.

Qué analizó el estudio

La investigación siguió durante 10 años a más de 150 corredores aficionados de maratón, evaluando cómo respondía su corazón a este tipo de esfuerzo sostenido.

Los resultados mostraron algo clave: aunque después de correr una maratón pueden aparecer ciertos cambios en el corazón, estos son temporales y reversibles.

Entre esos cambios se observaron:

–disminución transitoria de la función del ventrículo derecho
–aumento de biomarcadores cardíacos como la troponina

A simple vista, estos indicadores podrían parecer preocupantes, ya que suelen asociarse a daño cardíaco. Sin embargo, el estudio confirmó que estos efectos desaparecen entre uno y tres días después de la carrera, sin dejar secuelas.

El punto clave: el corazón se adapta

Una de las conclusiones más importantes es entender que el corazón responde al esfuerzo como cualquier otro músculo del cuerpo.

Después de una exigencia intensa, es normal que haya fatiga o cambios momentáneos. Pero eso no significa daño permanente. Al contrario, forma parte del proceso de adaptación.

Esto refuerza una idea central: el cuerpo humano está preparado para adaptarse al ejercicio, incluso a niveles exigentes, siempre que exista entrenamiento y progresión.

El verdadero riesgo no es correr

Uno de los datos más relevantes es que el mayor riesgo cardiovascular no está en correr, sino en el sedentarismo.

De hecho, los especialistas coinciden en que una persona activa tiene menos probabilidades de sufrir problemas cardíacos a largo plazo que una persona sedentaria.

Eso sí, existe un matiz importante: durante el esfuerzo intenso, como una maratón, el riesgo momentáneo puede aumentar, especialmente si hay problemas cardíacos no detectados.

Por eso, el contexto importa.

Cuándo pueden aparecer problemas

El estudio también deja en claro que algunos eventos cardíacos que ocurren durante carreras no son causados por el running en sí, sino por condiciones previas que no habían sido diagnosticadas.

Por ejemplo:

–enfermedades cardíacas ocultas
–problemas estructurales del corazón
–placas en arterias en personas mayores

En estos casos, el esfuerzo intenso puede “destapar” una condición existente.

Por eso, el control previo es clave.

La importancia de la preparación

Correr una maratón no es una actividad menor. Requiere entrenamiento, adaptación y respeto por el proceso.

Uno de los errores más comunes hoy es subestimar lo que implica correr 42 kilómetros. No es simplemente “salir a correr más”.

Para hacerlo de forma segura, es fundamental:

–entrenar de forma progresiva
–preparar el cuerpo durante meses
–trabajar resistencia y fuerza
–conocer los propios límites

El cuerpo necesita tiempo para adaptarse al esfuerzo.

Chequeo médico: un paso que no se puede evitar

Especialmente a partir de los 35 o 40 años, es recomendable realizar controles antes de plantearse objetivos exigentes como una maratón.

Entre los estudios más importantes:

–electrocardiograma
–prueba de esfuerzo
–control de presión arterial
–análisis de colesterol

Este paso permite detectar posibles riesgos y evitar situaciones graves.

No hace falta correr una maratón para estar sano

Otro punto importante que destacan los expertos es que no es necesario correr una maratón para tener buena salud.

La actividad física moderada y constante ya genera grandes beneficios:

–caminar
–trotar
–andar en bicicleta
–hacer ejercicio de fuerza

El objetivo no es extremo, es sostenido.

Entonces, ¿correr maratones es seguro?

La respuesta es clara, pero con contexto:

–sí, es seguro a largo plazo en personas sanas y entrenadas
–no genera daño cardíaco permanente
–requiere preparación adecuada
–necesita control médico previo

No es peligroso en sí mismo, pero tampoco es una actividad para improvisar.

Un cambio de mirada importante

Durante mucho tiempo se instaló la idea de que el ejercicio intenso podía ser perjudicial. Hoy la evidencia muestra lo contrario: el problema no es el ejercicio, es hacerlo sin preparación.

El running, incluso en su forma más exigente, puede ser parte de una vida saludable si se practica con criterio.

Conclusión

Correr maratones no daña el corazón a largo plazo en personas preparadas. Los cambios que ocurren después del esfuerzo son temporales y forman parte de la adaptación del organismo.

La clave está en entrenar, respetar el proceso y conocer el propio cuerpo.

Porque el verdadero riesgo no es moverse demasiado…
es no moverse nada.

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