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Reserva ovárica: qué es, para qué sirve conocerla y cómo se evalúa.

La reserva ovárica es un concepto clave cuando una mujer está pensando en buscar embarazo, postergar la maternidad o simplemente quiere entender mejor su salud reproductiva. En términos simples, describe cuántos óvulos potencialmente disponibles quedan en los ovarios en un momento determinado de la vida. Conocerla no es una sentencia ni un diagnóstico por sí solo: es una herramienta de orientación para tomar decisiones con información y sin suposiciones.

Qué es la reserva ovárica (y por qué no se “regenera”)

A diferencia de otras células del cuerpo, los óvulos no se producen de forma continua. Se nace con una cantidad limitada y, con el paso del tiempo, esa cantidad disminuye de manera natural. Lo importante es que este descenso no ocurre al mismo ritmo en todas las mujeres: dos personas de la misma edad pueden tener reservas muy diferentes.

Por eso, medir la reserva ovárica funciona como una “foto del presente”, útil para planificar, pero que siempre debe interpretarse dentro de un contexto clínico.

Para qué sirve conocerla

Conocer la reserva ovárica puede ayudar a:

  • Estimar el margen de tiempo biológico si se desea buscar embarazo (ahora o más adelante).
  • Definir si conviene adelantar la búsqueda o, en caso de postergar, considerar estrategias como preservación de fertilidad.
  • Detectar una posible reserva ovárica baja y actuar a tiempo.
  • Tener una conversación más concreta con ginecología o medicina reproductiva, evitando decisiones basadas solo en ansiedad o intuición.

Un punto central: medir a tiempo suele ser más útil que medir tarde, cuando el factor tiempo ya limita opciones.

Reserva ovárica “normal” vs “baja”: qué significa realmente

  • Reserva ovárica dentro de lo esperado para la edad: sugiere que la cantidad de óvulos disponibles está alineada con lo habitual en ese rango etario. Esto puede dar margen de planificación, pero no garantiza embarazo.
  • Reserva ovárica baja: sugiere que hay menos óvulos de lo esperado para esa etapa. No equivale automáticamente a infertilidad, pero sí indica que el tiempo adquiere mayor relevancia y que conviene evaluar opciones sin demorar.

Lo más importante: la cantidad de óvulos no es el único factor.

La reserva ovárica no define sola un embarazo

La reserva ovárica aporta información sobre cantidad (y en parte sobre respuesta ovárica a tratamientos), pero no determina por sí sola la posibilidad de embarazo. También influyen:

  • La calidad de los óvulos (que cambia con la edad y otros factores).
  • Si hay ovulación regular.
  • La salud del útero y las trompas.
  • La calidad del esperma.
  • El momento y la frecuencia de las relaciones sexuales (o del método utilizado para concebir).

Por eso puede ocurrir que una mujer con reserva baja logre un embarazo espontáneo, y otra con valores “normales” necesite evaluación o acompañamiento. Cada caso es individual.

Cómo se mide la reserva ovárica

La evaluación suele combinar análisis de sangre y ecografía transvaginal. Lo habitual es usar:

1) AMH (hormona antimulleriana)

Es uno de los marcadores más utilizados para estimar la cantidad de folículos disponibles. En general, valores más altos suelen asociarse con mayor cantidad de folículos y valores más bajos con menor cantidad. No mide calidad de óvulos ni garantiza embarazo; es una pieza del rompecabezas.

2) Recuento de folículos antrales (ecografía transvaginal)

Se realiza por ecografía y consiste en contar los folículos visibles en los ovarios en una etapa temprana del ciclo. Aporta una estimación directa de “cuántos folículos en marcha” hay en ese momento y ayuda a entender la reserva funcional.

3) FSH y estradiol (según el momento del ciclo)

En algunos casos se solicitan en días específicos del ciclo para completar la evaluación. Son útiles para interpretar cómo está respondiendo el sistema hormonal, pero su lectura depende mucho del día del ciclo y del contexto clínico.

Importante: los valores “normales” pueden variar entre laboratorios y no deben interpretarse de forma aislada ni con una sola cifra como conclusión final.

Cuándo tiene sentido medirla

Puede ser especialmente útil si:

  • Se desea buscar embarazo y hay más de 35 años.
  • Se planea postergar la maternidad y se quiere tomar decisiones con datos.
  • Hubo cirugías ováricas, endometriosis, quistes complejos o tratamientos que puedan afectar ovarios.
  • Hay antecedentes familiares de menopausia temprana o insuficiencia ovárica.
  • Hay ciclos muy irregulares o dudas sobre ovulación.
  • Se está evaluando preservación de fertilidad (congelación de óvulos) o tratamientos de reproducción asistida.

Factores que pueden asociarse a una reserva más baja

El factor más relevante es la edad, pero también pueden influir:

  • Predisposición genética y antecedentes familiares.
  • Endometriosis (especialmente si afecta ovarios) y cirugías ováricas repetidas.
  • Tratamientos oncológicos (quimioterapia o radioterapia).
  • Tabaquismo (impacta negativamente en salud reproductiva).
  • Algunas condiciones autoinmunes o causas médicas específicas.

Se puede “mejorar” la reserva ovárica?

En términos estrictos, no es posible aumentar el número de óvulos disponibles. Lo que sí se puede hacer es optimizar condiciones generales que influyen en salud reproductiva y, según el caso, actuar estratégicamente:

  • Evitar tabaco y reducir alcohol.
  • Dormir mejor y manejar estrés sostenido (no por “magia”, sino porque impacta hábitos y salud hormonal).
  • Mantener un peso saludable y alimentación consistente.
  • Control ginecológico adecuado, especialmente si hay endometriosis u otras patologías.
  • Consultar a tiempo para definir opciones reales: búsqueda planificada, preservación de fertilidad, o estrategias médicas si corresponde.

Con suplementos, promesas “rejuvenecedoras” o tratamientos milagro: conviene ser estrictos. No hay atajos confiables; cualquier intervención debe discutirse con un profesional.

Qué decisiones puede ayudarte a tomar (sin dramatizar)

Conocer la reserva ovárica puede orientarte a:

  • No postergar decisiones cuando el tiempo es un factor crítico.
  • Planificar una búsqueda de embarazo de forma más estratégica (incluyendo identificación de días fértiles).
  • Considerar preservación de fertilidad si hoy no es el momento, pero se desea maternidad futura.
  • Definir cuándo conviene pasar de “esperar” a “evaluar” con un equipo de reproducción asistida.

Cierre

La reserva ovárica es información útil, no un veredicto. Sirve para planificar con claridad, reducir incertidumbre y evitar decisiones tardías. Si estás en etapa de planificación reproductiva, la mejor jugada suele ser simple: informarte, medir cuando corresponde y conversar con un profesional con datos concretos.

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