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Condilomas acuminados o verrugas genitales: qué son y cómo prevenirlos.

Los condilomas acuminados, también conocidos como verrugas genitales, son infecciones de transmisión sexual frecuentes causadas por el virus del papiloma humano (VPH). Existen varios tipos de VPH, algunos de bajo riesgo, que generan estas verrugas benignas. Pueden aparecer en áreas genitales, perianales y, en algunos casos, en la boca u orofaringe.

Cómo se transmiten

Se transmiten mediante contacto directo con piel o mucosas infectadas. La relación vaginal o anal es la vía más común, aunque también puede darse transmisión oral-genital o digital-genital. Muchas personas infectadas no presentan síntomas visibles y aun así pueden contagiar.

Síntomas habituales

Las verrugas genitales pueden no causar síntomas significativos. Aun así, algunas personas notan:

  • Lesiones blandas o protuberancias con aspecto rugoso.
  • Picor, irritación o escozor en la zona afectada.
  • Sangrado leve durante las relaciones sexuales o al rozar.
  • Molestias estéticas o psicológicas debido a la visibilidad o ubicación de las lesiones.

Prevención

Existen varias medidas efectivas para reducir el riesgo de presentar verrugas genitales:

  • Vacunación contra el VPH antes de iniciar la actividad sexual, para proteger frente a los tipos que causan la mayoría de los casos de condilomas.
  • Uso correcto del preservativo en cada relación sexual, aunque este no cubre todas las zonas susceptibles de infección.
  • Relaciones sexuales de bajo riesgo, con parejas estables o conociendo el estado de salud genital.
  • Mantener una buena higiene íntima sin irritar la piel y evitar prácticas que puedan lesionarla.
  • Consultas médicas regulares en salud sexual para detección temprana si se notan cambios.

Diagnóstico

El diagnóstico suele basarse en una exploración clínica por parte de un profesional de la salud, que examina las lesiones visibles. En casos dudosos o cuando las verrugas no responden al tratamiento, puede requerirse una biopsia. Se recomienda también revisar toda el área genital-anorrectal para asegurarse de que no haya lesiones ocultas.

Tratamiento

Las opciones dependen del tamaño, la localización de las verrugas y las características de la persona afectada. Algunas de ellas son:

  • Tratamientos de aplicación local como cremas que actúan sobre las verrugas.
  • Métodos físicos realizados por especialistas: crioterapia, extirpación quirúrgica, láser, electrocoagulación o aplicación de sustancias químicas sobre las lesiones.
  • En mujeres embarazadas se suelen elegir opciones más seguras, que no afecten el embarazo.

Qué ocurre si no se tratan

Si no se realiza tratamiento, las verrugas genitales pueden tener distintos comportamientos:

  • Algunas desaparecen de forma espontánea.
  • Otras se mantienen sin cambio durante tiempo.
  • También es posible que aumenten en tamaño o número, especialmente en personas con un sistema inmune debilitado.
  • Hay un riesgo bajo de complicaciones mayores, aunque es poco habitual que estas lesiones progresen a algo grave sin la presencia simultánea de otros factores de riesgo.

Seguimiento y recaídas

Las verrugas pueden reaparecer aún después de haber sido tratadas, ya que el virus puede permanecer en el organismo de forma latente. Por lo tanto, es importante acudir a revisiones periódicas con el especialista para detectar nuevas lesiones o recidivas, especialmente si hay factores que afecten al sistema inmune.

Conclusión

Los condilomas acuminados son una afección tratable y prevenible. Con medidas adecuadas de prevención, diagnóstico oportuno y tratamiento bajo supervisión médica se puede reducir considerablemente su impacto en la salud física y emocional. Cuidar la salud sexual forma parte esencial del bienestar general.

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